Cartografía urbana del deseo Ver más grande

Cartografía urbana del deseo

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“Permítanme que titule este prólogo con la declaración que concluía “El sexo de las locas”, del argentino Néstor Perlongher: “No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen” (Prosa Plebeya: 34).

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“Permítanme que titule este prólogo con la declaración que concluía “El sexo de las locas”, del argentino Néstor Perlongher: “No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen” (Prosa Plebeya: 34).

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Ficha técnica

Autor/a Tirso Priscilo Vallecillos García
Prólogo Francisca Noguerol
Ilustración Jesús Arnau
Descripción física 24 x 24 cm, 260 p., il., cartoné
Año edición Sevilla, 2018
ISBN 978-84-16980-69-7
Colección El Ojo Ilustrado
Editorial En Huida

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Pocas sentencias más adecuadas para definir el libro que acaban de abrir, pues en él se habla de deseo sexual con mayúsculas y en todas sus variantes, lo que conlleva, lógicamente, el que también aparezcan conceptos indisolublemente ligados a este impulso tan vehemente como energizante y absolutizador (Sontag dixit), y que podrían concretarse en amor, poder, transgresión, cuerpo, seducción, libertad, lujuria, voluptuosidad, perversión o rebeldía, entre muchas otras variantes. Y todos ellos ligados a la más concreta realidad pues, como recalcaron Gilles Deleuze y Félix Guattari en El Anti Edipo, “si existe alguna ley del deseo es que este produce lo real. Si el deseo es productor, sólo puede serlo en realidad y de realidad. (…) El deseo no carece de nada, no carece de objeto” (33). No se extrañen, pues, de que en estas páginas se alternen los más diversos fluidos y materias: desde el sudor al semen, desde la orina a la sangre, desde la lágrima a la saliva, pues sin ellos el discurso de la plena carnalidad se muestra tan espúreo como artificial.”

Francisca Noguerol

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“Permítanme que titule este prólogo con la declaración que concluía “El sexo de las locas”, del argentino Néstor Perlongher: “No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen” (Prosa Plebeya: 34).

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