Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado Ver más grande

Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado

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Nunca es el contenido de la Causa el que se alega para legitimar y justificar la sangre derramada, sino ésta la que siempre es esgrimida como el aval indiscutible de la justicia, la razón y la bondad de cualquier Causa, por delirante, estúpida, inicua, criminal o sórdida que sea. 

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Nunca es el contenido de la Causa el que se alega para legitimar y justificar la sangre derramada, sino ésta la que siempre es esgrimida como el aval indiscutible de la justicia, la razón y la bondad de cualquier Causa, por delirante, estúpida, inicua, criminal o sórdida que sea. 

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Ficha técnica

Autor/a Rafael Sánchez Ferlosio
Descripción física 20 x 12 cm, 144 p.
Año edición Madrid, 1986
ISBN 978-84-206-9052-0
Editorial Alianza Editorial
Nota Algunas anotaciones al principio. Cubierta algo deslucida

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Que la llamada Causa del Progreso —hoy prácticamente reducida a la innovación cualitativa en la tecnología— esté sujeta a accidentes no es considerado como un defecto o culpa que haya que achacarle, sino como una suerte de portazgo o de peaje que legitima la entrada en circulación de la nueva mercancía, o hasta la credencial que avala y ennoblece al portador para poder presentarla dignamente ante cualquiera. Se diría que la sangre y la muerte son a los ojos de los hombres el más seguro y acreditado título de garantía sobre el valor de cualquier cosa; y aquello que haya costado sangre y muerte aquello mismo tienen por lo más valioso.

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Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado

Nunca es el contenido de la Causa el que se alega para legitimar y justificar la sangre derramada, sino ésta la que siempre es esgrimida como el aval indiscutible de la justicia, la razón y la bondad de cualquier Causa, por delirante, estúpida, inicua, criminal o sórdida que sea. 

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